La fiesta del farol (con cuento imprimible, receta y DIY)
Imágenes de mi Pinterest «Arriba brillan las estrellas y abajo brillamos nosotros» Y en esa total conexión con el cosmos con la que viven de forma natural l@s niñ@s, entramos en una época de oscuridad exterior y luz interior. Es momento de cultivar esa parte interna de nosotr@s mismos que es luz, que es sabiduría y que es crecimiento. Si observamos la Naturaleza, a partir de este momento, parece que todo esté dormido: los campos marrones, los árboles sin hojas, los bosques silenciosos…, sin embargo es la época en la que mayor actividad se da, la luz ha descendido al interior de la tierra y de esa forma las semillas empiezan a crecer: raíces hacia abajo y tallo hacia arriba y a finales del invierno podremos ver esos primeros brotes buscando la luz del sol que volverá a subir. De la misma forma, es momento de cultivar toda esa vida interior para que podamos «brotar» de nuevo en primavera. Este paso de la luz a la oscuridad y cómo a pesar de todo nuestra luz interior sigue brillando está explicada de forma muy bella en el cuento La niña y el farol que os dejo aquí para que os lo podáis imprimir e ir leyendo a vuestr@/s hij@/s. Habiendo entrado ya en la época del otoño oscuro, el sol va desapareciendo y el invierno va haciendo su entrada. La tierra nos presenta ese color amarillo rojizo y la luz va bajando para situarse debajo de la tierra. El farol es el símbolo que hace entender a l@s niñ@s que protegemos y recogemos ese poquito de luz que nos queda. A l@s niñ@s se les transmite CONFIANZA: siempre está esa luz. El día 11 de Noviembre se celebra en las Escuelas Waldorf de todo el mundo la FIESTA DEL FAROL O DE SAN MARTÍN. San Martín fue un caballero que compartió su capa con un pobre, de la misma forma l@s niñ@s de la escuela compartirán un pan hecho por ellos mismos y de modo simbólico y creativo, vamos trabajando valores universales que van quedando impregnados en ell@s. Los días antes, en la escuela habrán estado preparando sus farolillos y ése día, cuando caiga el sol, se dará un paseo por el bosque más cercano, a oscuras, guiados sólo por sus farolillos (su luz interior). La fiesta se celebra con los padres, de noche. Después de encontrarse en la escuela todas las familias, se lee el cuento de La niña y el farol, seguido se encienden todos los farolillos y se sale de paseo. La imagen es preciosa y queda grabada en el corazón de las familias, que la recuerdan y la esperan cada año. Es una de las fiestas más esperadas en todas las escuelas Waldorf. A la vuelta a la escuela, se canta en corro alrededor de los faroles y se termina comiendo el pan y castañas asadas. En la escuela y/o en las casas, pasamos de la vela siempre encendida a la vista sin cubrir, a la vela en una farolillo o recipiente, la luz brilla más tenue. La luz del farol es la primera lucecita que nos lleva hacia la Navidad. Fijaros que diferencia con la idea de Navidad, Halloween y consumismo que viven l@s pequeñ@s hoy en día. La época de San Miguel (de la que os hablé aquí) hasta la Navidad es un momento de agradecimiento e interiorización, de compartir y no de consumir. PREPARAR UN FAROL: Hay muchas y bellas formas de preparar un farol pero como tengo intención de seguir posteando mucho tiempo ;-p esta vez os traigo una forma sencilla de prepararlo que además dura eternamente. Se puede hacer en variedad de tamaños y sirve para tenerlo en la mesa de estaciones, de comer…todo el invierno, hasta que en primavera volvamos a des-cubrir la luz. Necesitamos: bote de cristal cola blanca papel de seda Recortamos trozos de papel de seda de colores: en formas, simples o como la imagen de arriba, en dibujos. Yo suelo dejarle a V. que recorte ella y no quedan tan espectaculares como los de arriba, pero quedan preciosos. Se pueden elegir distintos tamaños de bote y de esta forma unos pueden servir para colocar una vela de té o para velas más grandes. Un bote pequeño con tapa y vela de té es el que uso para todas mis clases: leemos un cuento al final con nuestra vela encendida y luego cada semana un@ tapa el bote y la vela se apaga «mágicamente» y sin soplar. Sus caras y cómo esperan ese momento lo dice todo. Untamos esos trozos de papel de seda con cola blanca y los vamos pegando al bote de cristal. Estos farolillos los hicimos cuando V. tenía 3 años y seguimos usándolos. Este año hemos recortado y pintado dibujos y van siendo cada vez más bonitos (pondré fotos en Instagram: @missredcape) . Las manualidades sencillas en las que ell@s pueden participar sin ser juzgados son las que luego les llevarán a practicar y practicar. Todos los farolillos son bonitos, lo importante es el proceso y lo que simbolizan. Cuando los terminéis, encendéis una vela y apagáis las luces. Al ver sus caras, comprenderéis la magia… Noviembre es un mes melancólico por Naturaleza, entramos en un momento de frío externo e interno. Debemos ponerle color. O lo ponemos nosotros o ese color no está. Y para color y endulzamiento os traigo una receta típica catalana que nosotros hacemos cada año sin falta: els PANELLETS. Hay recetas muy complicadas pero yo os traigo una receta muy sencilla de hacer con vuestr@/s hij@s, sobrin@s/s, niet@/s… Para hacer 40 panellets. INGREDIENTES: 400 gr de almendras crudas 300 gr de azúcar 200 gr de patatas o boniato 1 huevo Para decorar: piñones almendras picadas o laminadas coco rallado chocolate y lo que se os ocurra PREPARACIÓN: Pelaremos las patatas y/o boniatos y lo mezclaremos con la harina de almendras y el azúcar. Se puede ir chafando con un tenedor y unir y amasar con las manos, a