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Manoli o un rescate mutuo

  Recuerdo cuando J. me llamó para decirme que había encontrado un zorro herido. Y recuerdo lo temerarios que fuimos al ir a buscarle con una correa de perro sin temor a que nos hiciese nada, claro que estaba tan sumamente mal que no tenía fuerzas ni para morder. Recuerdo también que la metimos en una caja de cartón muy grande y la dejamos en una habitación con un trozo de pollo asado que había sobrado de una comida con amigos del día anterior. Y al día siguiente yo decía: – ¡Cómo huele a pollo asado! Cuando en realidad a lo que olía era a zorro, para mi una mezcla de pollo asado con tierra que queda para siempre fijado en tus sentidos. Mes y medio de aventura y de experiencia con lo salvaje y con la capacidad de recuperación de las fuerzas de la Naturaleza. Y de conocer a grandes profesionales, entregados por completo a ayudar a los animales. Ayudar, sin esperar nada a cambio, siempre trae enormes recompensas y para mi han sido en forma de nuevas e increíbles amistades. La fuerza del instinto, de pertenecer a un ámbito que no es el humano porque para un animal (y para muchos seres humanos): más vale un solo día en libertad que toda una vida encerrado. Manoli tenía la fuerza de la vida y de la libertad y para nosotros fue una  gran lección, una gran maestra. ¿ qué habrá sido de ella? La vida nos unió y nos dio una nueva oportunidad mutua.   «El animal es instruido por sus órganos» Goethe «La conducta del animal en su medio ambiente se halla supeditada a las órdenes que recibe de su propia corporalidad llena de sabiduría (…) Ahora bien, entre los órganos que, según la expresión de Goethe, proporcionan al animal instrucción y conocimiento, figura, en primerísimo lugar, su organismo sensorial. Según el género animal de que se trate, es determinado órgano sensorial el que asume el papel de transmisor principal de conocimiento y así determina, en alto grado, la conducta del animal. Si un perro husmea algún objeto, su nariz va mucho más allá de la función limitada y parcial del órgano humano del olfato. Para el perro, la nariz es un verdadero órgano de conocimiento, aún cuando no pueda convertir en conceptos los resultados de sus «investigaciones» olfativas.  No obstante, son de gran intensidad y le deparan un valioso caudal de saber «canino». Podemos afirmar, sin ironía, que, en el perro, el oler y el pensar forman todavía un todo indivisible. (…) El animal no formula, como el ser humano, conceptos en base a sus experiencias sensorias, sino que, desde su nacimiento, posee un sistema de conceptos innatos, difundidos en toda su organización física. Toda especie animal tiene su propio «mundo de conceptos», innato e incrustado en el organismo, de modo que el animal sólo adquiere un conocimiento basado en la percepción si lo percibido corresponde a su incorporado sistema de conceptos. (…) El animal, como individuo, está más allá del bien y del mal, pero también al margen del error y la verdad. Por la perfección de su organismo, en realidad no puede errar, pero tampoco posee la lúcida conciencia que le permita conocer la verdad y comprobarla a satisfacción suya. La teoría de los Sentidos de Steiner aplicada a la educación Uno no sabe, cuando pasea por el bosque, los ojos que le miran, las narices que le olisquean, los chivatazos de los pájaros al pasar: – ¡Que viene un humano, todo el mundo al nido, madriguera o cueva!, un ruido veloz, un siseo entre las hierbas… Ahora yo puedo oler las madrigueras de los zorros, con ese olor tan característico que desconocía y que ya nunca olvidaré, grabado en mis sentidos, para el resto de mi vida. Ahora conozco un poco más del bosque y sonrío cada vez  que huelo a uno de esos seres pelirrojos veloces e intensos como ninguno. Ahora siento que no estamos solas  mis perras y yo. Somos un montón de seres, escondiéndonos, observándonos, oliéndonos. Me siento formando parte de ese círculo, siento una conexión mucho más intensa que la que ya siempre he sentido. Por eso, cuando me dicen que he salvado un zorro pienso: ¿Quién ha salvado a quién? Y tengo clarísima la respuesta.         El post Manoli o un rescate mutuo ha aparecido por primera vez en Miss Red Cape        

¿Qué es y qué necesita un/a niñ@ de 0-7 años (según la Pedagogía Waldorf)?

¿Qué es y qué necesita un/a niñ@ de 0-7 años según la pedagogía Waldorf y qué podemos hacer en casa o en las escuelas? Obviamente es sólo un resumen de lo que creo más importante y que puede ayudar a aquellas personas que quieren instalar una serie de hábitos saludables en casa. La pedagogía Waldorf con su profunda sencillez, y recalco profunda, puede llevar a una auténtica transformación de toda la familia. Doy fe :-). Actualmente, con el evidente fracaso de la educación convencional y el auge de las escuelas alternativas, nos encontramos en muchos casos con centros que picotean de aquí y de allá sin tener, o mucho conocimiento o mucha conciencia de lo que este hecho implica. Muy lejos de juzgar si está bien o está mal porque todos los cambios se inician por algo, lo que sí se puede decir es que lo que para un/a niñ@ de 4 años es válido y valioso, puede ser todo lo contrario para un/a niñ@ de 7 años, por ejemplo. Lo mismo podríamos decir de los materials. Todo los materiales, por ser naturales, no siempre son adecuados. Por poner un ejemplo: la arcilla, que es ideal en primavera y verano porqué ayuda a quitar el calor del cuerpo y a refrescar, en invierno puede ser la causa de muchos de los mocos y resfriados. En invierno sería mucho más adecuada, por ejemplo, la cera de abeja. Aplicar la Pedagogía Waldorf en casa es sencillo, aunque requiere de trabajo personal y sobretodo, de practicar la presencia. La presencia real. Tan importante y de la que nuestros pequeños estan tan carentes hoy en día. Pero lo que empezamos introduciendo en casa para nuestr@s hij@s puede convertirse en el mejor regalo personal hacia nosotros mismos. La base de la Pedagogía Waldorf nace de un PROFUNDO conocimiento del ser humano y del/la niñ@. Un conocimiento que aúna todas las esferas del mundo y la naturaleza con el ser humano y a su vez con todos sus cuerpos físico, emocional, espiritual…y más. Hoy en día, la neurociencia más avanzada está dando la razón a los estudios que Rudolf Steiner publicó hace ya más de cien años. Pero: ¿QUÉ ES UN NIÑO DE 0-7 AÑOS? Entre el nacimiento y los 7 años el/la niñ@ siente el mundo con el cuerpo. Los niños son completamente un órgano sensorio. Del nacimiento hasta el cambio de dientes, el cuerpo y los órganos del/la niñ@ están en formación, y esa formación dependerá en gran parte de los estímulos externos que reciban. De la misma forma que los adultos podemos poner una barrera entre las impresiones externas y nuestro interior (no todos), los/las niñ@s no pueden, no hay membrana protectora ni separación entre lo que pasa fuera y lo que ocurre dentro, toda impresión externa tiene un impacto directo en la formación de sus órganos y su ser. Si les observamos podremos incluso darnos cuenta que sus ojos parpadean menos que los de los adultos. Los/las niñ@s entran en el mundo con mucho amor y total confianza, no son capaces de percibir lo que es bueno y malo y reciben todo como BUENO y apropiado para absorber e IMITAR: maestros y padres debemos ser un ejemplo a imitar en todos nuestros actos y gestos. Es en este PRIMER SEPTENIO durante el cual se forjarán las bases y HÁBITOS para toda su vida, como dijo Steiner: «Lo que hacemos por el niño, no sólo lo hacemos por el momento presente, sino para toda su vida» ¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A ESTE SANO DESARROLLO TANTO EN CASA COMO EN LA ESCUELA? • IMITACIÓN: «Nada pueda transmitirse al niño que no haya sido experimentado por uno mismo» Rudolf Steiner El gesto precede siempre a la palabra, siendo un ejemplo en nuestros actos es como ellos aprenden. Los pequeños no están en la cabeza, están intentando habitar el cuerpo, por lo cual es básico NO APELAR A LA MENTE, pues todo lo que se añada al intelecto, se restará en salud física. Una buena forma de educar sin apelar demasiado a la mente es a través de los cuentos de Hadas clásicos (Grimm’s) «(…) contienen las verdades del ser humano y su condición, y describen en forma de imágenes lo que el niño quiere saber. En los viejos tiempos, la humanidad aprendía por medio de parábolas, y en su propio desarrollo, el niño está recapitulando esta etapa de la que hablan los cuentos de hadas». John Benians Los años de Oro LA FORMACIÓN DEL/LA NIÑ@ TANTO FÍSICA COMO MENTAL Y ESPIRITUAL VA DE ABAJO A ARRIBA Y NO AL REVÉS, el/la niñ@ está en el HACER y no en el pensar, y es en este desarrollo de los SENTIDOS INFERIORES (tacto, equilibrio, del movimiento propio y vital) dónde podrá llegar a desarrollar los llamados SENTIDOS SUPERIORES (del yo, del pensamiento, de la palabra, oído). Y es por eso que los/las niñ@s aprenden haciendo e imitando a los padres, maestros y adultos que les rodean. Y JUGANDO. El juego es el trabajo más importante que van a desarrollar en esta etapa. NUESTRAS ACCIONES SIEMPRE HABLARÁN MÁS QUE NUESTRAS PALABRAS. LOS/LAS NIÑ@S NO VEN LO QUE DECIMOS VEN LO QUE HACEMOS Y LO QUE SOMOS. Siempre es el gesto el que educa. • MATERIALES NATURALES: En la palma de nuestra mano tenemos un montón de puntos energéticos y transmisores que pasan muchísima información del exterior al cerebro. El/la niñ@ recibe la información del mundo exterior a través del tacto: desde el canal del parto hasta todo aquello que toca. Todo lo que experimenta con sus manos, le da información sobre el mundo que le rodea. Por eso es tan importante que los materiales sean lo más naturales posible. No hay nada nocivo en el plástico, pero es un material inerte que no transmite nada y sus colores chillones sobreestimulan al/la pequeñ@ y no suelen tener coherencia con los colores reales del mundo. De la misma forma materiales como la arena o la lana, se ha demostrado científicamente