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MissRedCape80

No pienso en: «seré madre» o «tendré un hijo». Pienso en: «hay una persona que va a venir aquí y que quiere que nosotros lo guiemos y le demos las herramientas necesarias para que pueda realizar aquello que ha venido a hacer en la Tierra. Es una especie de usufructo. No me siento próxima a ser propietaria de un ser, como aquel que espera que le dan las llaves de su piso de V.P.O.
Amor, sobretodo quiero que aprenda el significado del amor, en todos los ámbitos.
Observo, y cada día más en este mundo que el enorme miedo, violencia, locura y crisis del planeta, nace del desconocimiento del amor, sobre la pérdida del amor, des del nacimiento. Es innegable.
Estamos viviendo una paranoia y un frenesí absolutamente basado en el miedo y en la necesidad de que nos quieran y acepten. Una lucha por la supervivencia de nuestro espírítu.
Miedo a no dejar que nuestros hijos crezcan y crucen la calle, de manera física y simbólica, y nos abandonen, en busca de su propia vida. No les dejamos cruzar, y eso genera en ellos violencia y agresividad, hacia el exterior, o hacia sí mismos: inseguridad, miedo a crecer, autodestrucción.
Es una guerra de manipulaciones encubiertas de la palabra amor, dónde cada uno usa sus mejores armas, en detrimento de esos seres que nos han sido cedidos para hacer crecer y brillar, cada uno con su brillo particular. Una historia que se repite, pues lo mismo pasó con esos padres cuando eran niños. Y nadie se atreve a romper esa cadena, y los seres que habitamos este mundo estamos enfadados, como si nos hubiesen estafado, nos sentimos engañados. El fraude y la corrupción empieza desde el nacimiento.

Una lucha frenética por conseguir que nos amen, relaciones enfermizas que utilizan la manipulación para conseguir la supervivencia: mi supervivencia pasa por el hecho de que me quieras, aunque sea falso. Como es falso, necesito controlar tu «amor» las veinticuatro horas del día porqué me siento insegura/a, puesto que sé que es una mentira, aunque no me lo diga y no lo escuche ya, escondido tras capas y capas de autoengaño. Y puesto que me siento tan inseguro/a, te hago creer que me necesitas a través de las armas más antiguas de manipulación y chantaje emocional, armas muy femeninas pero que ahora utilizan tanto hombres como mujeres.

La vida me ha castigado o regalado, la soledad y el exilio, el enfrentarme sola a situaciones de extrema tensión emocional. Desde pequeña, he tenido que luchar por mi supervivencia puesto que la persona que me dio la vida, ha hecho todo lo posible por intentar quitármela, por intentar despojarme de todo yo individual, espiritual, físico o emocional. Siempre escondido tras la máscara del amor, de la necesidad, del chantaje.
He huido, he llorado, me he rendido, he enfermado hasta que mi cuerpo ha dicho basta, he intentado autodestruirme…Para llegar a entender, a aceptar, a resignarme o a vislumbrar toda mi situación como si la hubiese elegido yo misma.
Y ahora, desde mi soledad, a veces punzante; desde mi exilio, me he convertido, a través de mi trabajo, que es prácticamente mi única ventana al mundo, en una observadora. Cada día más objetiva. Cada día más serena. Y todo lo que observo, sólo puedo reducirlo en un titular, que iniciaría así: «Sobre la pérdida del amor (y todas sus consecuencias).

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