MissRedCape80

Hace ni más ni menos que diez años que vivo en Pamplona (¡ni más ni menos!) y aunque adoro sus paisajes y entorno natural, siempre admito que me costará comprender a sus gentes y clima, que son más o menos igual. Con los años estoy comprendiendo que la climatología es uno de los factores que influye definitivamente en el carácter de una sociedad, para muestra un botón: decimos que los vascos son bastos y duros, pero es que claro…¡ni en verano pueden ir tranquilos a la playa!.
Aquí dos mediterráneos que deciden ir a la playa un sábado que en Pamplona te ahogan 38 grados de temperatura que al día siguiente serán 15, pero eso daría para otro post. Los mediterráneos cogemos nuestro capazo, nuestras chanclas y todos los utensilios para Violette, dispuestos a pasar una perfecta tarde de sábado en el mar, llegando a la playa a partir de las cinco, para que no te pille todo el calor abrasador.
Conforme vamos llegando a nuestro destino, el termómetro empieza a descender, hasta 20 grados. Aparcamos y al salir del coche, no sabemos si ir a buscar un café con leche o seguir con nuestro cometido.
Llegamos a la playa: cinco socorristas. ¿Cincooooo? Los vascos son exagerados en todo, y nos reímos. ¿Dónde está la gente? La gente está apelotonada en 2 metros cuadrados de playa porqué la mar está agitada y la marea tan alta que se está comiendo toda la playa por minutos. Encontramos un hueco y Violette, que llega de la Costa Brava, quiere bañarse. Imposible, las olas te tiran de tal forma que imagino que mañana tendré morados en las piernas.
Los socorristas no dan abasto, ahora entiendo porqué son cinco. En los veinte minutos que llevamos en la playa, han sacado a varias personas del agua por jugar en zona peligrosa, han bajado las banderas una vez porqué la marea ha empezado a bajar, han movido las banderas que delimitan la zona dónde puedes bañarte dos veces, ahora nos podemos bañar todos en una zona de unos veinte metros de largo. 
¡Pobres socorristas! Todo el rato con el silbato: ¡que se salga del agua!, a ver quién va a decirles a esas dos parejas que acaban de llegar que no pueden bañarse en bolas (los demás riéndose mientras el pobre al que le ha tocado va a advertirles), y a mover las banderas otra vez, que pesan lo suyo.
Un espectáculo increíble, nos lo estamos pasando bomba, por eso de los contrastes sobretodo. Ver que a 600 quilómetros de lo que para ti es normal, las cosas son totalmente distintas.
Empieza a llover. Para, Vuelve a llover. Para.
Jordi va a bañarse y me cuenta que las personas se tiran contra las olas, o en el sentido de las olas para que las lleve, con lo cual, lo peligroso no es que te venga una ola enorme, sino que te venga una persona enorme encima. La verdad es que no podemos parar de reírnos.
Y entiendes todas esas diferencias de carácter y que algunos nos vean como unos blandos, pero claro, nosotros vamos a pasar la tarde en una balsa de agua y ellos pasarán la tarde luchando contra los elementos.
¡Viva la diversidad!

Bikini y vestido: Asos
El post Las playas vascas ha aparecido por primera vez en Miss Red Cape

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